Ella le servía la arepita con cubiertos porque era un llanero al que no le gustaba ensuciarse antes de ir a la oficina.
A él no me gustaba que ella estuviera a dieta porque le encantaba tal y como era.
Ella adoptó el país de él como suyo y lo cuidó hasta su último aliento en la cama que compartieron por más de 35 años.
Ella lo extraña y él la cuida.
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