He estado
obsesionada estas últimas semanas con las elecciones estadounidenses. No me
pregunten por qué. Supongo tiene que ver con tengo un gran apego a la cultura pop
de este país y, por ello, sigo a muchos medios. Medios que no han dejado de
cubrir el camino a los comicios de este año, sin importar el género, porque
cada uno lo hace según su filosofía y desde su ángulo. He leído artículos y
visto videos de la pelea Clinton Vs. Trump en sitios desde CNN hasta Vanity
Fair y Harpers Bazaar. Supongo que soy una víctima de la sobreexposición, me encontré con toda esta información y, después de ver este video, entendí por qué la cosa se sentía tan familiar:
Sin ánimos de parecer una proyankee quiero aclarar que, aunque me parece fascinante e importante, nunca terminaré de ser fan de la política. Soy cínica, paranoica, desconfiada y pesimista cuando de política se trata. No creo que existan juegos limpios en ella y que algún día llegue a ganar un candidato por pura decisión popular, sin que haya agendas escondidas, auspicios ventajosos y estratégicos. Que sí, que los demócratas no son unos santos pero que no es noticia nueva aquello de que en unas elecciones uno vota por “lo menos peor”.
Este año en “la tierra de los hombres libres y las oportunidades” están a nada de coger el peor camino que se les ha presentado en años y creo que no se están enterando. Porque sí, la política es sucia, corrupta y Hillary votó a favor de Irak, y otro millón de cosas más con dudable carga moral, pero al lado de un hombre que no tiene respeto por otras culturas, por el proceder político, por las instituciones y por sus propios compatriotas, pues la mujer resulta, claramente, la opción "menos peor".
Es una cuestión de confianza, de entereza ante algo tan complejo como manejar un país -un país con armamento nuclear-. ¿Cómo confiar en que Trump respetará la separación de poderes cuando estén en contra de su proceder? ¿Cómo confiar en un ser tan volátil que no sabe aceptar críticas, sino atacar sin miramientos? ¿Cómo estar seguros de que no buscará seguidores fieles en lugar de verdaderos y capaces consejeros? ¿Les suena familiar?
Pues a los demócratas (y a todo el mundo, en verdad) les toca votar por la MUD. A Bernie le toca hacer campaña por Hillary, así como COPEI y AD tuvieron que darse abrazos de amor y paz para luchar contra el PSUV (salvando las distancias, claro); y a la gente le toca votar por quien no aprecian para evitar que llegue al poder alguien que por completo desprecian. Porque sí, la política es tan jodida que hay puntos en la historia en que el voto por convicción es por la convicción de no querer joderse y eso no es el fin del mundo. Es, de hecho, el comienzo de uno mucho mejor.
Cuando tu país llega a un punto tan patético como el de tener a un candidato puntero que odia a una parte de su pueblo, que se alimenta su discurso con rabia y estadísticas falsas, pues tu país, tu pueblo, necesita un vuelco, un cachetón en la cara, un balde de agua fría para abrir los ojos y entender que estamos dando vueltas en círculo, que todo lo que le costó a muchos la vida, se está yendo por el drenaje, que la historia es tristemente cíclica:
Entonces, muy a nuestro pesar, a veces hay que votar por un candidato que no te convence mucho para evitar que llegue al poder uno que no te representa ni un poco. Porque Ramos Allup ahora es un rockstar por no tener pelos en la lengua y, claramente, tener carrera política para tirar para el techo. Nos da mucha risa como pone en su lugar a los imbéciles que han destruido el país y se siente casi justicia divina que les corte la palabra en la Asamblea, pero ¿a cuántos jóvenes nos habla él? porque a mí no. Tal y como Hillary no es la más amada por los progresistas y Bernie sí.
Y aún así le di mi voto al señor adeco, sin arrepentimientos, sin pensármelo dos veces, porque confié en que haciéndolo estaba logrando cambiar el rumbo vertiginoso de la desgracia de mi país y así, algún día, poder darle mi voto a quien me hable al 100% y no por miedo de que se hagan con el poder aquellos a quienes no les importa ni una pizca su gente. Votar por miedo es muy triste, pero tener un presidente al que tenerle miedo es mucho peor.
Quiero gritarle a los gringos con un megáfono: Get a grip, vote for HER.
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